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De pronto un dolor agudo aparece en la boca del estómago o una acidez que quema el esófago, parece ser que estamos frente a un cuadro conocido como gastritis.
La gastritis es una inflamación de la mucosa que recubre las paredes internas del estómago. Puede ser aguda: si tiene un curso breve o puede ser crónica: cuando se prolonga por mucho tiempo.
Esta es más común de lo que se piensa, la mayoría de las personas han experimentado un cuadro de gastritis en un momento u otro de su vida. Las causas pueden originarse por la ingestión de un medicamento irritante (la típica de los anti-inflamatorios), la aspiración del humo del cigarro, ingesta de alcohol hasta enfermedades más serias como son los trastornos autoinmunes. Las causas más comunes pueden ser también virales, bacterianas o fúngicas.

La gastritis aguda, producida por causas transitorias, se tratan con antiácidos y otros similares y solucionado el problema. Sin embargo es en la gastritis crónica donde necesitamos de una supervisión médica. Aunque lo más recomendable en ambos casos es contar con una supervisión médica ya que hasta que punto una persona común y corriente sabe con absoluta certeza con cual de las dos gastritis lidia.
Luego de estudiar la historia clínica completa del paciente el médico prescribe un inhibidor de la bomba de protones para que así descienda la acidez estomacal junto con una dieta baja en grasas y ácidos. Pero si esto no soluciona el problema el médico suele ordenar una endoscopía para determinar si el paciente tiene una úlcera que causa esta gastritis.
En caso que el paciente no tenga una úlcera el médico suele hacer una biopsia para detectar la presencia de bacterias. Si estas bacterias están presentes los antibióticos y el inhibidor de la bomba de protones suelen resolver el problema. Cuidado con las úlceras que no se tratan pues pueden ser causantes de un cáncer estomacal.
La gastritis en general es raramente fatal pero otras enfermedades más complejas se pueden disfrazar y hacerse pasar por una gastritis como el síndrome coronario agudo o la ruptura de la aneurisma aórtica.
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