Monasterio de piedra, Nuevalos. Zaragoza |
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Escrito por Alicia Hernandez
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Estamos a las afueras de Zaragoza, concretamente en el municipio de Nuévalos. Después de recorrer paisajes con arena y más arena nos sorprende, de repente, un gran lago. Es el lago del río Piedra. Allí empieza, aunque parece mentira después de un camino tan árido, un enclave de agua y vegetación impresionante para la vista.El parque del Monasterio de Piedra es un lugar misterioso y lleno de paz, con decenas de cascadas, diferentes especies de árboles y variopintas aves
El itinerario del parque empieza siguiendo las flechas rojas y para la vuelta nos debemos guiar por las azules.A lo largo de la visita se puede disfrutar de la naturaleza, del relax en el que nos abduce el murmullo del agua y del canto de los diferentes pájaros que sobrevuelan este vergel aragonés.Las rocas y cuevas que constituyen el paisaje se formaron en el fondo del mar y terminaron, con el paso del tiempo, saliendo a la superficie.Entre los árboles que nos dan sombra encontramos fresnos, chopos, nogales o castaños de Indias, entre otros. Así que el paseo, aún en pleno verano, es fresco y agradable.
Dentro del parque hay una piscifactoría donde crían truchas (enormes), tencas y cangrejos. Ver el crecimiento de estos animales es curioso para mayores y sobretodo para pequeños.Es un parque de ensueño donde el agua marca el camino.El paseo es de dos horas y media aproximadamente, aunque siempre se tarda más porque nos quedamos boquiabiertos delante de las maravillosas cascadas.Estas cascadas son el gran secreto a voces que esconde el Monasterio de Piedra.De lo más espectacular de este paraje debemos destacar el Lago del Espejo, que como su nombre indica, refleja todo lo que hay en la superficie creando una visión de que todo es bosque, cuando en realidad es agua. Por otro lado tenemos la magnífica cascada de 50 metros de altura llamada ‘Cola de caballo’, que esconde una gruta natural.

Fue declarado paisaje pintoresco desde 1945 pero en realidad es un paisaje romántico donde las parejas pueden disfrutar de su amor.Justo en la entrada al parque se encuentra el Monasterio de Piedra, un lugar único donde hospedarse. Las habitaciones son antiguas celdas de los monjes cistercienses, aunque reformadas. Durante el día se puede hacer una visita guiada a este monasterio de arquitectura gótico-cisterciense, algo sobria, austera, sencilla y luminosa. En la visita se puede ver el claustro, la sala capitular, el altar barroco, la abadía (donde todavía conservan el esqueleto de un monje que vivió allí), la cilla (bodega y granero), la cocina, el comedor y el calefactorio.Esta escapada te transportará algunos siglos atrás…
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