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Para conocer bien el país hay que recorrerlo de norte a sur. En cada rincón encontraremos algo nuevo para nuestros ojos, paisajes con los que siempre hemos soñado, playas paradisíacas de arena blanca y aguas azul turquesa o gente amable que siempre te brinda una sonrisa. En Tailandia hay mucho por descubrir.
En el recorrido completo a Tailandia la primera parada es Kanchanaburi. Aquí se puede ver el cementerio y el museo de la guerra, que es pequeño pero muy interesante. Desde aquí se pueden coger lanchas rápidas, muy divertidas, para ir al famoso puente del río Kwai. Y se sigue el recorrido hacia el norte en el Tren de la Muerte hasta la peculiar estación de Tamkrase, donde se puede comer.
La siguiente opción es visitar el conjunto arqueológico de Ayuthaya, declarado patrimonio de la humanidad. Pasear entre sus templos en ruinas hace que nuestra mente vuele a cientos de años atrás.
Si se busca una visita divertida, se encontrará en Lopburi viendo "El templo de los monos". Allí estos animales acampan a sus anchas por toda la ciudad y los turistas pueden jugar con ellos y darles de comer.
Más al norte, en Phitsanulok, se puede conocer un poco más la cultura tai visitando su templo, donde reside la famosa estatua del buda del país.
Otro lugar tan exótico como Ayuthaya, o puede que más, es Sukothai, otro centro arqueológico declarado patrimonio de la humanidad. Es un recinto de gran belleza, muy cuidado, con ruinas, y allí los tailandeses van a pasar los días festivos paseando o haciendo pic-nics.
Una de las maravillas naturales de Tailandia es el lago Phayao, que junta agua y cielo en uno por su reflejo. Allí mismo podemos saborear, en algunos restaurantes, los gusanos fritos…
Más al norte está una de las ciudades más importantes del país, Chiang Rai, donde viven diferentes tribus de las montañas como los Akha o los Yao. En estos poblados se pueden coger serpientes de hasta 250 kg para hacerse la "foto salvaje" del viaje, eso sí, tendréis que cogerla en grupo por su increíble peso.
En Chiang Rai se sitúa el "Triángulo del oro", que se llama así por encontrarse justo entre Tailandia, Laos y Birmania.
Muy cerca, en Chiang Sen, se puede ver el museo del opio, muy curioso, y también coger lanchas que llevan a Laos para hacer compras, más baratas incluso que en Tailandia.
En Chiang Rai se encuentra el templo Doi Suthep, situado en el pico de una montaña, con decenas de escaleras como entrada y desde donde se ve una panorámica de la ciudad realmente fabulosa. Otra ciudad importante es Chiang Mai, y es típico visitar las fábricas de artesanía. Se ve cómo se fabrica el producto y después puedes comprar estos productos allí mismo. Las más famosas son las fábricas de seda, madera de teca y sombrillas.
Para los aventureros Chiang Mai ofrece aventuras en la selva. Para empezar se puede hacer un safari en elefante por la jungla tailandesa, después un paseo en carro tirado por bueyes y descenso del río en balsas de bambú. El final se puede hacer con una comida, bien merecida, en una plantación de orquídeas.
Estando en Chiang Mai vale la pena desplazarse hasta Mae Hong Son para ver el templo de la montaña, pero sobretodo la famosa y acogedora tribu de las mujeres jirafa. El desplazamiento hasta la tribu se hace en 4 x 4.
Y como viajar es muy bonito pero también cansa, el final perfecto para este viaje es Pucket. Tres o cuatro días en un hotel de lujo con playas de ensueño y a descansar, aunque para los que todavía tengan las pilas cargadas, aquí también se pueden hacer excursiones en barco para ver la isla de James Bond o la playa donde se rodó la película "La playa" de Leonardo di Caprio.
Uno de los lugares más bonitos de la zona son las islas Phi Phi que presentan ante nuestros ojos unas playas paradisíacas.
Y para celebrar el maravilloso viaje lo mejor es una mariscada fresca, en el paseo marítimo de Phucket, para irse del país con buen sabor de boca
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